Muchas veces admiramos a personas por uno u otro motivo y ello nos sirve de inspiración para poder progresar en nuestros objetivos de vida. La inspiración es una sensación muy satisfactoria que nos permite sentir como fluimos en lo que estamos haciendo dado que algo con una frecuencia de alegría nos mueve internamente. Quizás incluso la sensación pueda llegar a ser de euforia en el disfrute de esos momentos especiales de conexión con uno mismo.
Cuantas veces nos ha pasado que, a raíz de leer un libro, ver una película, hacer psicoterapia, conocer a alguien concreto, etc se ha movilizado algo en nosotros que llevábamos mucho tiempo anhelando pero no sabíamos como darle salida.
Se produce como un punto de inflexión en el que se abre, a partir de entonces, una nueva forma de ser y estar en el mundo.
Sucede que a veces los cambios aparecen cuando uno menos se lo espera y estos movilizan mucha energía que reconocemos, posteriormente, que estaba estancada. Nosotros mismos somos los primeros sorprendidos en como nos activamos a partir de un evento vital como puede ser un cambio laboral, de pareja, un viaje, la superación de una enfermedad, etc. Las vivencias en la vida se van sucediendo y nos llevan a acumular experiencia de vida que va destilando gradualmente el logro de nuestra mejor versión.
Hablando con conocidos, amistades, compañeros de profesión, etc surge el comentario de que estos cambios suceden a veces en fechas significativas para nosotros. Es todo un misterio como encajan las cosas como si de un puzzle se tratara o como si alguien o algo facilitara que las cosas se produjeran en el momento preciso.
Un largo comportamiento de procrastinación se puede deshacer en un breve espacio de tiempo y hacer un rápido progreso sorprendiéndote a ti mismo de cómo ha podido suceder.
Sin duda alguna la motivación y el trabajo diario son los grandes motores que promueven que finalmente vayamos conectando con estos momentos de inspiración. No se trata de una espera pasiva a ver si de repente como por arte de magia suceden las cosas. Como decía Picasso “que la inspiración me encuentre trabajando”.
La inspiración está asociada a la conexión con uno mismo que habitualmente se cultiva en momentos de soledad que nos regalamos haciendo cualquier cosa que nos guste como salir a correr, leer, practicar yoga, hacer meditación, etc. Muchas veces evitamos estos momentos entrando en una continua disociación en la que siempre hay uno u otro tema que nos mantiene ocupados y que nunca nos permite parar y observarnos. Se ha de estar bien despierto y atento a como se sucede nuestra vida para tomar nuestras mejores decisiones y entrar en nuestra mejor sintonía. De esta forma nos acercamos más a vivir nuestro sueño y no soñar nuestra vida.
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